En una olla grande, agrega un poco de agua (solo lo suficiente para generar vapor). Calienta hasta que empiece a hervir.
Añade los mejillones, tapa y cocina hasta que se abran (5-7 minutos). Retira del fuego y deja enfriar.
Descarta los mejillones que no se hayan abierto. Retira la carne de las conchas y pica en trozos pequeños. Reserva las conchas más grandes y bonitas para rellenarlas después.
Reserva el caldo que soltaron los mejillones después de colarlo para eliminar impurezas.
En una sartén, calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla lila y el ajo hasta que estén dorados y fragantes.
Añade el jamón picado y cocina por 2-3 minutos hasta que suelte su sabor.
Agrega la harina y mezcla bien para formar una especie de roux. Cocina la harina por 1 minuto para que pierda el sabor crudo.
Poco a poco, añade el caldo de los mejillones y la leche (si usas), removiendo constantemente hasta obtener una mezcla cremosa y espesa.
Incorpora los mejillones picados, el jugo de lima, sal, pimienta, y un poco de cilantro fresco. Cocina por 2-3 minutos más y luego deja enfriar un poco.
Rellena cada concha de mejillón con una porción generosa del relleno.
Pasa cada mejillón relleno primero por harina, luego por huevo batido, y finalmente cúbrelo con panko o pan rallado.
Calienta aceite vegetal en una sartén profunda a 350°F (180°C).
Fríe los mejillones rellenos hasta que estén dorados y crujientes (2-3 minutos por lado).
Retira y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Sirve los mejillones calientes con rodajas de lima verde y, si quieres un extra de sabor, acompaña con una salsa de pimientos del piquillo o un toque de alioli.
Espolvorea un poco más de cilantro fresco por encima antes de servir para un toque fresco y colorido