Lave bien las naranjas. Pele las naranjas con un pelador, tratando de obtener solo la parte naranja de la cáscara (evitando la parte blanca, que es amarga). Corte las cáscaras en tiras finas.
Retire la pulpa de las naranjas y exprime el jugo. Reserve tanto el jugo como la pulpa.
En una cacerola grande, coloca las cáscaras de naranja y cúbrelas con agua. Lleve hasta ebullición y cocine por 10 minutos. Luego, escúrrelas y enjuáguelas con agua fría. Esto ayuda a reducir el amargor de las cáscaras.
En la misma cacerola, combine 1 taza de agua y 2 tazas de azúcar. Lleve hasta ebullición y cocine a fuego medio, removiendo ocasionalmente, hasta que el azúcar se disuelva completamente y el jarabe espese ligeramente.
Agregue las cáscaras de naranja al jarabe. Si estás usando, añade la ramita de canela y los clavos de olor en este punto. Cocine a fuego lento durante 30-40 minutos, o hasta que las cáscaras estén tiernas y el jarabe se haya reducido a una consistencia de almíbar.
Añade el jugo de naranja y la pulpa al jarabe. Cocine a fuego lento durante 10-15 minutos adicionales, removiendo ocasionalmente, hasta que el líquido se reduzca y obtengamos una consistencia espesa y pegajosa. Si decides usar esencia de vainilla, agrégala al final de la cocción.
Retire la cacerola del fuego y deje enfriar a temperatura ambiente. El dulce de naranja se espesará más al enfriarse.
Transfiere el dulce a un frasco de vidrio limpio y seco. Guarde en el refrigerador, donde se mantendrá por varias semanas.
Al momento de servir, lo puede acompañar con queso fresco del país.