En una cazuela o tajine, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade los trozos de cordero y dóralos por todos los lados hasta que estén bien sellados. Retira la carne y resérvala.
En la misma cazuela, añade las cebollas picadas y sofríe hasta que estén transparentes. Agrega el ajo picado, el jengibre, la cúrcuma, el comino, la canela, el pimentón, y la pimienta negra. Cocina todo junto durante unos minutos para que las especias liberen su aroma.
Vuelve a añadir el cordero dorado a la cazuela con las cebollas y especias. Añade el caldo de carne (o agua), la ramita de canela y sal al gusto. Mezcla bien y cubre el tajine. Cocina a fuego bajo durante aproximadamente 1.5 horas, o hasta que el cordero esté tierno y se deshaga fácilmente.
Cuando el cordero esté casi listo, agrega las ciruelas secas o los dátiles, y deja que se cocinen en la salsa durante unos 15-20 minutos más, para que se impregne bien con los sabores del guiso. Si deseas un toque extra dulce, añade una cucharada de miel en este momento.
Una vez que el cordero esté tierno y la salsa espesa, prueba y ajusta el sazón con sal y pimienta. Justo antes de servir, espolvorea el cilantro y el perejil fresco picado por encima.
Sirve el tajine de cordero caliente, acompañado de cuscús, pan árabe o arroz. Decora con las almendras tostadas si las estás utilizando.