Mezcla harina, levadura instantánea, azúcar y sal. Haz un hueco en el centro y agrega el aceite de oliva y el agua tibia.
Mezcla con una espátula hasta que se una la masa.
Transfiere a una superficie enharinada y amasa 7 a 8 minutos, hasta que esté suave, elástica y apenas pegajosa.
Forma una bola y colócala en un envase ligeramente aceitado.
Cubre con papel film y deja reposar 30 minutos en un lugar tibio.
Al mismo tiempo coloca la piedra dentro del horno y precalienta a 500°F. Deja calentar 30 minutos antes de usar.
Cuando haya reposado la masa, saca del envase y golpea suavemente para sacar el aire. Divide en 2 porciones iguales.
Estira hasta 10” de diámetro aproximadamente, estirando del centro hacia afuera y mantén el borde más grueso.
Espolvorea la pala con harina y coloca la masa sobre la pala. Sacude ligeramente y verifica que se deslice.
En la masa estirada añade rápidamente un chorrito de aceite de oliva y pon una pequeña cantidad de la salsa, queso parmesano rallado, queso mozzarella y las setas cortadas.
Inclina la pala hacia la piedra dentro del horno. Haz un movimiento rápido hacia atrás y la pizza debe deslizarse.
Hornea 10 a 12 minutos aproximadamente hasta que los bordes estén inflados, la base dorada y el queso derretido.
Saca la pizza, deja reposar un minuto y termina con las cebollas caramelizadas, las hojas de albahaca y la pimienta molida.