Escoge cortes de carne que tengan un buen balance entre carne magra y grasa (por ejemplo, chuck, brisket, o short rib).
Si deseas, agrega grasa adicional para mayor jugosidad.
Corta la carne y la grasa en trozos pequeños que quepan fácilmente en la picadora de carne.
Pasa la carne y la grasa por la picadora de carne utilizando el disco de molienda grueso para obtener una textura adecuada.
Si no tienes picadora, puedes pedir al carnicero que te la pique o usar un procesador de alimentos, cortando la carne en trozos pequeños y procesándola en pulsos cortos.
Coloque la carne molida en un tazón grande.
Agregue sal y pimienta al gusto y mezcle suavemente con las manos para no compactar demasiado la carne.
Divide la carne molida en porciones iguales, aproximadamente 150 g (1/3 de libra) por hamburguesa.
Forme las hamburguesas, presionando ligeramente en el centro para crear una pequeña depresión. Esto ayuda a que las hamburguesas se cocinen uniformemente.
Precaliente una parrilla, sartén o plancha a fuego medio-alto.
Cocine las hamburguesas durante 3-4 minutos por lado para obtener un término medio o ajusta el tiempo según tu preferencia.
Si deseas añadir queso, colócalo sobre la hamburguesa durante el último minuto de cocción y tapa para que se derrita.
Tueste ligeramente los panes en la parrilla o sartén.
Coloque la hamburguesa sobre la base del pan.
Agrega tus ingredientes favoritos como lechuga, tomate, cebolla, pepinillos y las salsas que prefieras.
Cubre con la parte superior del pan y sirve inmediatamente con acompañamientos como papas fritas o ensalada.