El tomate, a diferencia de lo que muchos piensan, es una fruta; entonces, ¿por qué no convertirla en helado? Su sabor te impresionará:
Prepara el concentrado de tomates: Corta los tomates y déjalos por 20 segundos en agua hirviendo. Traslada los tomates a un envase con agua y hielo.
Pela los tomates, ponlos en la batidora y licúa hasta que quede como un puré.
Vierte el puré de tomate en una cacerola y ponlo a fuego lento por unos minutos. Retira y deja enfriar.
Prepara el helado: Pon el resto de los ingredientes en la batidora y licúa por unos minutos hasta conseguir una crema homogénea.
Vierte la crema a un recipiente, tapa y deja reposar toda la noche en la parte más fría de la nevera. Esto ayudará a mejorar el sabor.
Ahora te toca optimizar la textura del helado, y para eso mezclarás con movimientos envolventes el heavy cream con el resto de ingredientes. No permitas que el Heavy Cream baje su nivel.
Lleva la mezcla a un congelador y cada 15 a 20 minutos bate con un tenedor para romper los cristales que se puedan formar.
Repite el procedimiento 7 veces más, ¡y listo!, cuando tu helado de tomate esté listo, agregas por encima un poco de aceite de oliva ECONO. Puedes acompañar con un rico gazpacho o una ensalada.
¿Te resultó interesante la receta? Practícalo con los ingredientes que encontrarás en ECONO a precios que te harán ahorrar al instante. ¡Qué lo disfrutes!