Coloca el muslo con la piel hacia abajo sobre la tabla. Con un cuchillo pequeño y afilado haz un corte a lo largo del hueso para exponerlo.
Raspa suavemente la carne alrededor del hueso siguiendo su forma hasta liberarlo completamente y retíralo.
Abre el muslo como si fuera un pequeño filete y recorta cualquier exceso de grasa o cartílago.
En un bowl mezcla queso feta, perejil, eneldo, ajo rallado, ralladura de limón y una pizca de pimienta.
Coloca los muslos de pollo abiertos sobre una tabla. Sazona ligeramente con sal y pimienta. Coloca 1 a 2 cucharadas del relleno en el centro de cada muslo.
Dobla el pollo sobre el relleno formando un pequeño paquete.
Puedes amarrarlo con hilo de cocina o asegurar con palillos.
Calienta el aceite de oliva en un sartén a fuego medio alto. Coloca los muslos con la parte de la piel hacia abajo y dora 4 a 5 minutos por lado hasta que estén bien dorados.
Reduce el fuego y cocina 5 a 8 minutos adicionales, hasta que el pollo esté completamente cocido.