Pele la yuca con cuidado, ya que la cáscara es bastante dura. Puedee hacerlo con un cuchillo afilado. Corte la yuca en trozos grandes (aproximadamente de 5 a 7 cm de largo).
Coloque los trozos de yuca en una olla grande con agua y un poco de sal.
Hierva la yuca a fuego medio-alto hasta que esté tierna, pero no demasiado blanda, lo que suele tomar entre 20 y 30 minutos. Puede comprobarlo pinchando la yuca con un tenedor; debe entrar con facilidad pero sin deshacerse.
Escurra y deja enfriar un poco los trozos de yuca.
Una vez la yuca esté tibia, corte los trozos en bastones o en rodajas gruesas, según prefiera.
Caliente abundante aceite en una sartén grande o freidora a unos 350F.
Fría los trozos de yuca en pequeñas tandas para evitar que el aceite se enfríe demasiado. Fría hasta que estén dorados y crujientes, lo que suele tomar unos 3-5 minutos por tanda.
Use una espumadera para retirar las yuquitas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Añada sal al gusto mientras las yuquitas aún están calientes.
Puede servir las yuquitas fritas con alguna salsa de su elección, como salsa de ajo, mayonesa, ají, o simplemente con un poco de perejil picado por encima.