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Mezcla la mantequilla junto con las hojas del tomillo, el jugo de limón, la ralladura de limón, el ajo molido y un poco de sal. La mantequilla de limón y tomillo se puede preparar de antemano, pero es necesario que regrese a temperatura ambiente para que esté suave antes de usarla.
Precalienta el horno a 325ºF.
Quítale cualquier menudencia que tenga el pavo por dentro y sécalo bien. Unta la mantequilla dentro de los huecos del pavo. Procura usar tu mano para levantar suavemente la piel de la pechuga del pavo y luego rellena el espacio entre la piel y la carne con la mantequilla de hierbas. Coloca las ramitas adicionales de tomillo y las rebanadas de limón dentro del hueco del pavo. Frota la piel del pavo con aceite de oliva y sal, mete las alas debajo del pavo, y amarra las piernas junto con hilo de cocina. Ahora pon el pavo en una bandeja para hornear, y hornéalo a 325ºF por 2 horas y media.
IMPORTANTE: Cubre el pavo con papel aluminio para evitar que se dore demasiado y hornéalo durante 1 a 1 ½ horas más. Verifica la temperatura del pavo insertando un termómetro en el muslo: la temperatura interna mínima debe ser de 165ºF. Ten en cuenta que el pavo se continúa cocinando aun cuando lo saques del horno y la temperatura interna del pavo puede elevarse hasta 10ºF. Para que quede horneado a la perfección debes sacarlo del horno cuando la temperatura interna este entre 155ºF -160ºF.
Una vez que hayas sacado el pavo del horno, inclínalo para que los jugos del interior salgan a la bandeja. ¡Listo el pavo!
Para el gravy:
Saca las hierbas del jugo que quedó en la bandeja cuando sacaste el pavo. Este jugo, échalo en una olla junto al vino blanco y cocínalo hasta que reduzca la salsa (20 minutos aproximadamente). Sazona con sal y pimienta al gusto.
¡Sirve el pavo con tu acompañante preferido!