Calienta un caldero o sartén a fuego mediano y cocina la carne molida. Le puedes dar tu toque personal usando caldo de pollo, sazón, salsa o pasta de tomate, cebollita, ajo, entre otros. ¡Ponte creativo!
Una vez cocida asegúrate de colar cualquier líquido restante.
Calienta un sartén a fuego mediano para freir los amarillos. Fríe hasta que estén levemente dorados.
Saca los amarillos del aceite y déjalos en una servilleta para que escurra todo el aceite.
Pre-calienta el horno a una temperatura de 375F a 400F.
Coloca la masa de pizza pre-hecha sobre una bandeja para el horno, esparce la salsa, luego la carne molida, los amarillos y los quesos.
Cocina hasta que la pizza esté doradita. Mantente pendiente ya que no todos los hornos calientan igual.
Saca la pizza del horno y déjala reposar por 1 a 2 minutos antes de consumir.