En un tazón pequeño, mezcla el agua tibia, el azúcar y la levadura seca. Deja reposar durante unos 10 minutos hasta que la mezcla esté espumosa.
En un tazón grande, mezcla la harina y la sal. Añade el yogur y la mezcla de levadura.
Mezcla todos los ingredientes hasta formar una masa. Si es necesario, añade un poco más de harina o agua para obtener una masa suave y ligeramente pegajosa.
Amasa la masa sobre una superficie ligeramente enharinada durante unos 5-7 minutos, hasta que esté suave y elástica.
Coloca la masa en un tazón ligeramente engrasado, cúbrela con un paño húmedo y déjala reposar en un lugar cálido durante aproximadamente 1-2 horas, o hasta que la masa haya duplicado su tamaño.
Una vez que la masa haya levado, divídela en porciones iguales (alrededor de 6-8 bolas de masa, dependiendo del tamaño que desees).
Estira cada bola de masa en un círculo o forma ovalada, de aproximadamente 1/4 de pulgada de grosor.
Calienta una sartén grande a fuego medio-alto. Si estás usando una sartén de hierro fundido, asegúrate de que esté bien caliente antes de añadir el naan.
Coloca un naan en la sartén caliente. Cocina durante 1-2 minutos, o hasta que empiecen a formarse burbujas en la superficie.
Voltea el naan y cocina por el otro lado durante 1-2 minutos más, hasta que esté dorado y cocido.
Retira el naan de la sartén y, si lo deseas, unta con mantequilla derretida. Puedes también añadir ajo picado y cilantro fresco para dar más sabor.