Separa las dos pechugas del resto del pollo. Reserva.
Pica en trozos pequeños la carne cruda del pollo restante.
En un procesador de alimentos, tritura la carne hasta obtener una pasta homogénea.
Agrega la clara de huevo, la crema espesa, sal, pimienta y nuez moscada. Procesa nuevamente hasta lograr una mezcla suave y aireada.
Reserva la muselina en el refrigerador mientras preparas las pechugas.
Coloca las pechugas sobre una superficie plana y ábrelas en forma de libro (haz un corte horizontal sin separarlas por completo).
Sazona con sal, pimienta y unta una fina capa de mostaza Dijon y luego el orégano. .
Rellena cada pechuga con 2-3 cucharadas de muselina de pollo y enrollalas firmemente.
Envuelve cada rollo de pollo con su piel, asegurándote de que quede bien ajustada.
Amarra con hilo de cocina o usa palillos de dientes para mantener la forma.
Precalienta el horno a 180°C (350°F).
En una sartén grande, derrite la mantequilla y sella los rollos envueltos en piel hasta que estén dorados y crujientes por fuera (aproximadamente 3 minutos por lado).
Transfiere los rollos a una bandeja para hornear y hornea por 30-35 minutos o hasta que la temperatura interna del pollo alcance los 75°C (165°F).
Retira los hilos o palillos antes de servir.
Corta en rodajas y acompaña con una salsa ligera, puré de papas o ensalada fresca.