En una cazuela grande (preferiblemente una cazuela de hierro fundido o una cazuela de fondo grueso), calienta el aceite de oliva a fuego medio-alto.
Agrega las piezas de pollo y dóralas bien por todos los lados (aproximadamente 5-7 minutos). No te apresures en este paso, ya que dorar bien el pollo aportará más sabor al guiso. Retira el pollo y resérvalo.
En la misma cazuela, agrega el tocino y fríelo hasta que esté crujiente, unos 5 minutos. Luego, retira el tocino y resérvalo junto al pollo.
En la misma cazuela, agrega las zanahorias y la cebolla picada. Cocina a fuego medio durante unos 5 minutos hasta que las verduras estén tiernas.
Añade el ajo picado y cocina por 1-2 minutos más, hasta que libere su fragancia.
Espolvorea las verduras con las 2 cucharadas de harina y revuelve bien para que se mezclen. Esto ayudará a espesar la salsa más tarde.
Vierte el vino tinto en la cazuela y raspa el fondo de la cazuela con una cuchara de madera para deshacer los restos dorados (esto aporta mucho sabor).
Agrega el caldo de pollo, las ramitas de tomillo y la hoja de laurel. Devuelve las piezas de pollo y el tocino a la cazuela.
Lleva todo a ebullición, luego reduce el fuego a bajo, cubre la cazuela y deja cocinar durante 45 minutos a 1 hora o hasta que el pollo esté completamente cocido y tierno. Durante este tiempo, el pollo absorberá todos los sabores del vino y las hierbas.
Mientras el pollo se cocina, en una sartén aparte, derrite una cucharada de mantequilla a fuego medio y agrega los champiñones en láminas y las cebollitas perladas. Cocina durante unos 10 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que las cebollitas estén doradas y los champiñones hayan soltado su agua y se hayan dorado.
Agrega estos ingredientes al guiso de pollo cuando el pollo ya esté tierno.
Revisa el sazonado del guiso y ajusta con más sal y pimienta al gusto.
Si la salsa está demasiado líquida, puedes dejarla reducir sin tapa durante unos 10-15 minutos más hasta que espese un poco.
Una vez listo, retira el guiso del fuego y descarta la hoja de laurel y las ramitas de tomillo.
Sirve el Coq au Vin en platos hondos, asegurándote de colocar algunas piezas de pollo, zanahorias, cebollas y champiñones en cada plato. Puedes decorar con un poco de perejil fresco picado para darle un toque de frescura.
Acompaña este plato con puré de papas, pan crujiente o arroz para absorber la deliciosa salsa.