Precalienta el horno a 300F.
Coloca seis moldes individuales (ramekins) dentro de una bandeja para horno o una fuente grande y profunda que permita añadir agua caliente alrededor de los ramekins (baño María).
En una cacerola pequeña, calienta la crema espesa a fuego medio. Si estás usando una vaina de vainilla, córtala por la mitad a lo largo, raspa las semillas con la punta de un cuchillo y añade tanto las semillas como la vaina a la crema caliente. Si usas extracto de vainilla, añádelo después, no lo hiervas con la crema. Lleva la crema casi a ebullición, luego retírala del fuego y deja que la vainilla infunda la crema durante unos 10-15 minutos. Si usas extracto de vainilla, simplemente añádelo al final de la preparación del líquido caliente.
En un bol grande, bate las yemas de huevo y el azúcar granulada hasta que la mezcla esté suave y de un color amarillo pálido.
Retira la vaina de vainilla de la crema caliente (si la has usado) y vierte lentamente la crema caliente sobre la mezcla de yemas de huevo, batiendo constantemente para evitar que los huevos se cocinen. Si la crema aún está caliente, asegúrate de batir rápidamente para evitar que los huevos se cuajen.
Divide la mezcla entre los ramekins preparados. Coloca la bandeja con los ramekins en el horno precalentado y cuidadosamente agrega agua caliente a la bandeja alrededor de los moldes hasta que alcance aproximadamente la mitad de la altura de los ramekins.
Hornea los crème brûlée en el horno precalentado durante unos 30-35 minutos, o hasta que los bordes estén firmes pero el centro aún esté ligeramente tembloroso. El tiempo puede variar según tu horno y el tamaño de los ramekins.
Retira los ramekins del baño María y deja que se enfríen a temperatura ambiente. Luego, refrigéralos durante al menos 2 horas o hasta por un día para que se enfríen y se asienten.
Justo antes de servir, espolvorea una capa uniforme de azúcar granulada sobre la superficie de cada crème brûlée. Puedes usar un soplete de cocina para caramelizar el azúcar hasta que se derrita y se forme una capa crujiente, o bien puedes usar el grill del horno precalentado a alta temperatura (vigilando muy de cerca para evitar que se queme).
Sirve inmediatamente para disfrutar del contraste entre la cremosidad del crème brûlée y la capa de caramelo crujiente.