Frota el pavo con la sal por dentro y por fuera. Colócalo en una olla grande y cúbrelo con agua fría. Luego, póngalo dentro del refrigerador y deja que se remoje en el agua salada durante al menos 12 horas o toda la noche.
Precalienta el horno a 350° F. Enjuaga bien el pavo y desecha el agua en que se remojó.
Barniza el pavo con la mitad de la mantequilla derretida. Colócalo pechuga hacia abajo sobre una rejilla dentro de una pavera o bandeja para hornear.
Rellena el pavo con 1 cebolla, 1/2 de las zanahorias, 1/2 del apio, 1 ramita de tomillo y la hoja de laurel. Distribuye el resto de las verduras y tomillo en el fondo de la pavera, alrededor del pavo, y cúbrelas con el vino blanco.
Hornea sin tapar de 3 a 4 horas, hasta que la temperatura interna de la parte más gruesa del muslo indique 180° F. Después de las primeras 2 horas de cocción, voltea el pavo con cuidado de forma que quede con la pechuga hacia arriba. Barnízalo con el resto de la mantequilla.
Deja que el pavo repose durante 30 minutos antes de cortarlo.
¡Disfruta en familia!