Si usas habichuelas enlatadas, enjuágalas bien bajo agua fría para eliminar el exceso de sodio.
Si estás usando habichuelas secas, ponlas en una olla de presión con suficiente agua y sal y cocina por 30 a 40 minutos hasta que estén tiernas.
En una sartén pequeña, calienta el aceite de oliva a fuego medio-bajo.
Añade el ajo picado y sofríe hasta que esté fragante y ligeramente dorado. Cuida de no quemarlo.
En una cacerola, coloca las habichuelas cocidas, el ajo salteado (junto con el aceite), el caldo y el tomillo.
Cocina a fuego bajo durante 5-7 minutos, removiendo ocasionalmente para que las habichuelas absorban los sabores.
Transfiere la mezcla a un procesador de alimentos o utiliza una batidora de inmersión.
Procesa hasta obtener una textura suave y cremosa. Si el puré está muy espeso, añade más caldo poco a poco hasta alcanzar la consistencia deseada.
Sazona con sal, pimienta y el jugo de limón al gusto. Mezcla bien.
Sirve caliente, decorado con un chorrito de aceite de oliva. Si lo deseas, añade perejil picado o pimentón ahumado para un toque adicional.